Escaramuzas entre manifestantes y policías estallaron este sábado durante protestas de los “chalecos amarillos” en París y varias carreteras estaban bloqueadas en provincias en una nueva jornada de movilización nacional contra la política del gobierno de Emmanuel Macron.
Por la mañana la policía usó gases lacrimógenos para hacer retroceder a manifestantes en una calle adyacente a los Campos Elíseos, cerca del Arco del Triunfo, epicentro de los disturbios del fin de semana pasado.
Algunos manifestantes replicaron lanzando proyectiles y petardos.
Alrededor de 1.500 personas se manifestaban en la célebre avenida parisina, según la prefectura de París, en donde casi todos los comercios están cerrados y sus entradas protegidas con tablas de madera para prevenir saqueos.
Hasta el momento, 481 personas han sido detenidas en París y 211 están bajo detención preventiva, anunció el primer ministro Edouard Philippe. Una cifra superior al total de detenciones en la capital el sábado pasado.
En toda Francia se han desplegado medidas de seguridad excepcionales, sobre todo en París, donde las escenas de guerrilla urbana del pasado sábado impactaron al país y al mundo. Cerca de 90.000 policías están movilizados en todo el territorio. Además, por primera vez en más de una década, se veían en la capital vehículos blindados de la gendarmería.
Todo el oeste de París, donde se encuentra el Palacio del Elíseo (sede de la presidencia) y la mayoría de ministerios, estaba cubierto de azul, el color de los furgones de la policía. Las patrullas bloqueaban el acceso a las principales plazas de la capital, incluida la de la Concordia, uno de los extremos de la avenida de los Campos Elíseos que va hasta el Arco del Triunfo.
La Torre Eiffel, el museo del Louvre y las tiendas del barrio de la Opera mantendrán sus puertas cerradas.
Denis, de 30 años, vino a París desde Caen (noroeste). “¡El objetivo es ir al Elíseo!, dice . “Hago esto por el futuro de mi hijo, no puedo permitir que viva en un país en el que otros se enriquecen a nuestra costa”.
A pocas calles del Palacio del Elíseo, en plaza de la Madeleine, se encontraban John y Dorian, de 31 y 29 años respectivamente. Unos gendarmes controlaron su identidad.
“¡Es la segunda vez! En la estación de metro ya nos quitaron todo, las gafas de piscina, bufandas, espinilleras…”, cuenta Dorian, procedente de un suburbio parisino. “Estamos aquí para que nos escuchen, pacíficamente”.
Muchos de los “chalecos amarillos” se manifiestan sin violencia. Hace una semana, los más radicalizados y sobre todo miembros de grupos de extrema derecha y extrema izquierda irrumpieron en las protestas y se enfrentaron a la policía.
Además, los manifestantes bloqueaban varias carreteras del país. La autopista que conecta París con Burdeos  estaba totalmente paralizada después de que un centenar de personas prendieran fuego a palés de madera y a neumáticos.
NoticiasRCN.com

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