Con tres años de retraso sobre el calendario inicial, SpaceX intentará enviar un maniquí a la Estación Espacial Internacional (ISS), un lanzamiento del que dependerá el esperado retorno de los vuelos tripulados desde suelo estadounidense.
Desde el regreso del transbordador estadounidense Atlantis el 21 de julio de 2011, ningún otro astronauta voló al espacio desde Estados Unidos.  La NASA paga a los rusos 82 millones de dólares por el viaje de ida y vuelta de cada astronauta a la ISS.
En 2014, la Agencia Espacial de Estados Unidos firmó con SpaceX y Boeing para que se hicieran cargo de ello, pero el desarrollo se ha retrasado porque los criterios de seguridad son más exigentes que para lanzar satélites.
El sábado, un cohete Falcon 9, con una cápsula Crew Dragon en la parte superior, despegará hacia la ISS, donde la nave debe amarrarse al día siguiente, para regresar a la Tierra el 8 de marzo.
Si todo va bien, el siguiente viaje tendrá dos astronautas a bordo de la cápsula, que contiene siete asientos. En teoría sucederá en julio.
La Dragon Crew es una adaptación de la versión de carga, que ha demostrado su fiabilidad.
El lanzamiento del sábado “es un primer paso absolutamente clave para el regreso de los vuelos tripulados aquí a Estados Unidos”, dijo William Gerstenmaier, administrador adjunto de la NASA.
SpaceX no es nueva y está familiarizada con el trayecto de ida y vuelta de la Tierra a la ISS. La compañía fundada por Elon Musk y con sede en Los Ángeles ha logrado con éxito 15 reabastecimientos desde 2012; un cohete explotó en 2015.
De RCN

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