A pesar del temor por las represalias, un joven de 25 años que se sentía orgulloso de pertenecer a la Guardia Nacional de Venezuela como sargento segundo, decidió no defender más a Maduro, desesperado por la crítica situación de su país.

“Cuando llegué a Cúcuta pasé por trochas, corriendo por miedo a que me agarraran”, dice Raynero Ochoa Villasana.

Aseguran que muchos militares quieren darle la espalda a Nicolás Maduro porque no comparten su ideología, pero el miedo los paraliza.

Rafael Pérez también es otro militar venezolano que dejó lo más querido para buscar un mejor futuro para la familia, lejos de su patria.

“Mis hijos están pequeños y uno no está allá para ver el día a día de ellos”, señala Pérez.

Sin el fúsil y sin el uniforme que durante 7 años vistió como miembro de la Guardia Nacional Bolivariana, Eduardo Díaz llegó a Montería.

Con historias y vidas distintas, pero con un sueño común, los militares en tierra colombiana siguen pasó a paso lo q está ocurriendo en Venezuela con la esperanza que muy pronto retorne la democracia en su país.

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