El pontífice visitó la parroquia de San Julio, en el barrio romano de Monteverde, después de que fue reparada de un derrumbe, y en el acto respondió a las preguntas de varios de los fieles.

Una joven le preguntó si alguna vez había dudado de la fe y cómo la recuperó, a lo que el pontífice argentino respondió: “Todos los hombres, mujeres y niños en un cierto momento tienen dudas, es parte de la vida dudar, y también dudar es poner a prueba a Dios”.
Francisco indicó que para salir adelante es preciso compartir las inquietudes con otras personas.
“Tuve muchas dudas ante las calamidades o las cosas que pasaron en mi vida ¿Cómo he salido adelante? Creo que no salí solo, no se puede nunca salir solo de la duda, hace falta la compañía de alguno o alguna que te ayude a salir adelante”, recomendó.
No es la primera vez que el papa Francisco hace esta confesión, pues ya lo hizo en una audiencia general con los fieles en octubre de 2013, apenas siete meses después de ser elegido en cónclave.
“Todos hemos experimentado la sensación de estar perdidos, de tener dudas e inseguridades ¿Quién no los ha tenido en su camino de la fe? También yo. Y esto forma parte de este camino y no nos tiene que sorprender porque somos seres humanos, marcados por la fragilidad y limitaciones”, dijo por entonces.
Además, sostuvo que es bueno compartir esos momentos de zozobra con “los padres, los amigos o el catequista” y que también lo es “enfadarse con Jesús” en momentos de angustia personal.
“Enfadarse con Jesús es también un modo de rezar, a Jesús le gusta ver la verdad de nuestro corazón. No disimuléis ante Jesús. Es una bella oración”, refirió.
De RCN

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