Fue un grito que salió del alma, estudiantes y profesores de la universidad del atlántico convirtieron la indignación en valor.

Sin violencia, pero con determinación enfrentaron a los encapuchados que planeaban, otra vez, atentar la oficina del rector.

Hicieron una cadena humanase tomaron de las manos y rodearon el edificio administrativo. Su amor por la Universidad del Atlántico se convirtió en un pacífico grito de batalla.

El primer cordón humano estaba fuera de la rectoría, dentro de las oficinas otro grupo resguardaba las instalaciones.

Permanecieron firmes a pesar que los encapuchados amenazaban con lanzar bombas molotov.

Sin miedo y sin taparse la cara, les expresaron a los encapuchados, que no los representan.

Se rebelaron contra los violentos que atacan frecuentemente el alma mater. Pacíficamente no solo defendieron la institución, sino que dieron catedra de defensa por la educación y la Universidad del Atlántico.

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