El patrullero Jhon López es uno de los uniformados que resultó lesionado en los disturbios de los últimos días.

Cuenta cómo varios vándalos le lanzaron piedras, apagaron su moto y le rociaron gasolina. Sin embargo, a pesar de lo ocurrido, el policía sigue prestando sus servicios a la comunidad.

“La motocicleta recibe una piedra lanzada por uno de los manifestantes lo que hizo que la moto se apagara”, dice el patrullero.

La intención de los vándalos era derribarlo a él y a otro motorizado, tal como se puede ver en un video grabado por una vecina del sector, pero López Gallego fue el único que quedó a merced de la turba. 

Con una habilidad que hoy todavía no se explica, se escabulló dos veces de una docena de verdugos que tenía las peores intenciones. “Tenían palos, rocas, armas blancas; no sé ni cómo salí de allí”, dice.

Otro policía motorizado que patrullaba la zona se lo encontró de frente y lo sacó del sitio. A pesar de las lesiones, su servicio por ese día no se detuvo.

Su jornada acabó a las tres de la mañana y, contrario a la suerte que corrió su compañero de moto, López pudo ver a su pequeña hija algunas horas antes de volver a salir a patrullar las frías calles bogotanas.

Hoy dice, con tono firme pero sincero: “es necesario que tengan en cuenta que nosotros también tenemos familia, a mí me espera una hija en casa, nosotros salimos es a ayudar a la ciudadanía, no con el fin de chocar con el ciudadano”.

Mientras miles de uniformados como él siguen cumpliendo su deber, en el Hospital Militar la subteniente Sahara Correa es sometida cirugía para recuperarse de las fracturas que sufrió en el rostro durante las manifestaciones en la Plaza de Bolívar.

De. RCN.com

 

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