La temporada de huracanes de 2020 en el Atlántico comenzó antes de su inicio oficial, que es el 1 de junio, y que va hasta finales de noviembre todos los años.

Los dos primeros sistemas ciclónicos de este año fueron Arthur y Bertha, formados el 16 y el 27 de mayo respectivamente. Es la primera vez en la historia que se forman 13 sistemas antes del 1 de septiembre, lo cual es un indicativo de una fuerte actividad y, probablemente, también sea una consecuencia del calentamiento de las aguas tropicales del Atlántico, consecuentemente con las perspectivas del cambio climático en que andamos en este planeta.

En junio, la tormenta Cristóbal fue la tercera, y Dolly la cuarta, seguidas en julio por las tormentas Edouard, Fay, Gonzalo, Hanna e Isaías; y en agosto, con Josephine, Kyle, Laura y Marco.

De todas ellas, Hanna fue la primera tormenta tropical en alcanzar la categoría de huracán y entró a tierra por el estado de Texas como categoría 1 causando daños evaluados en 380 millones de dólares.

Isaías fue el segundo huracán que también causó daños en la costa sureste de los Estados Unidos, por 4.2 mil millones de dólares.

Los pronósticos elaborados por el consorcio TSR (Tropical Storm Risk) advertían desde inicios de mayo pasado que esta temporada de huracanes estaría por encima de lo normal, con 16 tormentas, de ellas 8 alcanzarían la intensidad de huracán, y de esos 5 serían huracanes súper intensos. 

Laura ha sido el primer huracán en alcanzar tal categoría (4 en la Escala de Saffir-Simpson), con vientos de 240 km/h, entrando a tierra firma por el borde limítrofe entre Louisiana y Texas.

La unidad de ciclones tropicales de la Universidad de Arizona había previsto una temporada aún más intensa, con 19 tormentas, de ellas 10 se convertirían en huracanes, de los cuales 5 serían sistemas “mayores”, que es como se denomina a los que llegan a ser de categorías 3, 4 y 5 en la escala de Saffir-Simpson.

Después de Laura y Marco vendrán Nana, Omar, Paulette, Rene, Sally, Teddy, Vicky y Wilfred, que son los que quedan en la lista de huracanes del 2020, lista elaborada previamente por el Comité de Huracanes del Atlántico y Caribe de la Organización Meteorológica Mundial.

Ya hay también listas de nombres de los huracanes de los próximos años. En mi concepto, se va a quedar corta esa lista de este año, porque apenas va a comenzar la temporada de mayor número de formación de huracanes desde septiembre hasta finales de octubre. Así que habrá que echar mano de una lista adicional de nombres que corresponden a las letras del alfabeto griego (Alfa, Beta, Gamma, etc.), porque así como vamos ya casi estamos desbordados en cuanto al número de tormentas en este 2020.

El viernes 21 de agosto en la mañana, Laura se convirtió en tormenta tropical y ya el 22 y 23 de agosto estaba afectando a Puerto Rico y a la isla la Española (Republica Dominicana y Haití), dejando un saldo de al menos 12 personas muertas, inundaciones por doquier, un millón de viviendas y comercios sin energía eléctrica, además de fallas en el servicio de suministro de agua potable en buena parte del centro y sur de la isla.

Pasó por Cuba y Jamaica rápidamente, entrando sobre las aguas del golfo de México y enfilando baterías recargadas hacia las costas de Louisiana y Texas.

Especial preocupación se sintió entonces en New Orleans, donde un 29 de agosto de hace 15 años Katrina causó la más grandes destrucción por un fenómeno natural como este, en la historia de los Estados Unidos. Por fortuna, la senda de Laura por Louisiana fue sobre el borde fronterizo con Texas.

Huracán Laura

Laura, convertida en un inmenso y potente huracán categoría 4 con vientos de 240 km/h golpeó la costa del Golfo el 27 de agosto en la madrugada, como un sistema de una perfecta rotación ciclónica, un ojo de unos 50 kilómetros de ancho y 16 de alto, una marea ciclónica que arrasó de todo e inundó terrenos hasta unos 50 kilómetros tierra adentro.

Al momento de escribir este resumen aún no se tiene un balance completo de los daños causados por Laura en los Estados Unidos, pero su huella perdurará en la historia como uno de los más fuertes e impactantes.

Faltan aún casi dos meses de temporada ciclónica y muchos sistemas por formarse que van a causar más muerte y destrucción en los países del Caribe y Estados Unidos, todo por dos razones principales:

La primera, por el incipiente fenómeno de la Niña en el Pacífico que, como los estudios científicos lo demuestran, tiene una relación directamente proporcional con la temporada de huracanes del Atlántico y Caribe; mientras más frío se encuentre el Pacífico, más caliente estará la superficie del Atlántico y, por ende, más tormentas y huracanes se formarán.

Segundo, por el cambio climático que cada vez más exacerba los extremos del comportamiento meteorológico de la atmósfera y sus impactos en las poblaciones humanas.

Por ahora para Colombia el cuatrimestre restante de este turbulento y virulento 2020 va a estar pasado por agua con un incremento en el número de desastres de origen hidrometeorológico en las diferentes regiones geográficas de nuestro país.

Sabemos de sobra que los eventos de la Niña nos traen inviernos más fuertes y el paso de huracanes sobre el Caribe, así no sea directamente sobre el territorio nacional, incentiva la formación de nubes y lluvias copiosas en muchas regiones colombianas.

De Max Henríquez Daza, meteorólogo y consultor del clima
Informe especial para .RCN.com

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