El partido Farc reconoció su responsabilidad y pidió perdón por los actos de secuestro. En una carta divulgada en sus redes sociales aseguraron que “el secuestro fue una práctica de la que no podemos sino arrepentirnos. Sabemos que no hay razón, ni justificación para arrebatarle la libertad a ninguna persona. Reiteramos nuestro compromiso para rendir cuentas ante la justicia”.

La misiva está firmada, entre otros, por exintegrantes del secretariado de las Farc como Rodrigo Londoño alias Timochenko, Pastor Alape y Pablo Catatumbo.

En esa comunicación, las Farc recuerdan el caso del cabo Norberto Pérez quien hace 19 años, en lo profundo de la selva y con su voz entrecortada, enviaba un conmovedor mensaje a su familia en medio del cautiverio:

“Los extraño, los quiero mucho y a ti especialmente a mi hijo Andrés Felipe, a mi niña Steffani, también a mi esposa Claudia Lorena, a mi madre. Estoy bien, pero que sea pronto esta liberación”.

En su casa, Andrés Felipe, su hijo, luchaba contra el cáncer y se emocionaba por la posible liberación de su padre. Planeaba recibirlo con abrazos y besos, pero ese deseo nunca se dio.

Su papá fue trasladado a Antioquia, donde finalmente murió asesinado a manos de sus captores, hombres de las extintas Farc y Andrés Felipe perdió la batalla contra el cáncer, ambos dejaron sus sueños en vida para unirse en la muerte.

El país también recuerda la historia del cabo Libio José su secuestro fue el más largo vivido en Colombia por alguna persona y tampoco pudo terminar con la libertad que su hijo, Johan Steven Martínez, tanto le pidió a las Farc.

En su cautiverio soñaba con escuchar la voz de su hijo mientras que Johan en la cuidad sufría sin poder conocerlo. Esperaba abrazarlo y enviaba mensajes suplicantes a sus captores para que le devolvieran a su papá.

“Le pido a Alfonso Cano que por favor libere a mi padre y a todos los secuestrados, que me dé ese gusto que yo tanto he querido de conocer a mi padre, que me dé ese gusto de tenerlo, abrazarlo, de quererlo, de pasar un diciembre con él, una Navidad con él”.

Esos deseos y sueños se fueron con la muerte de Libio a manos de sus secuestradores. Johan nunca pudo conocer a su padre, 13 años 11 meses y 5 días de secuestro se lo impidieron.

Andrés Felipe y Johan Steven vivieron situaciones similares, sus anhelos fueron arrebatados sin piedad por los captores de sus padres. Hombres que murieron pidiendo libertad.

De: RCN.com

 

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