La escena de los cultivadores con cartones y banderas rojas ondeandolos mientras muestran los bultos de papa que están exhibidos sobre la vía, se volvió la realidad de los paisajes cundiboyacenses.

Pero detrás de la falta de compradores y del bajo precio de la papa, hay cientos de familias que están dejando sus fincas abandonadas y migrando porque su producto no es rentable y las deudas solo aumentan.

Hay dos factores que han llevado a estos campesinos a una crisis que se hace más evidente con el pasar de los días.

Habíamos tenido precios bajos, pero no de la magnitud de ahora

“Desde septiembre se presentó una sobreoferta y el otro factor es que por la importación de papa precocida se presentó una caída en los precios muy fuerte, de las que hace años no se daba. Habíamos tenido precios bajos, pero no de la magnitud de ahora”, relata Luis Alejandro Jimenez, un campesino de la región.

El bulto de papa que usualmente cuesta 50 mil pesos ahora está en unos 8 mil pesos, “y eso si encuentra quien le compre esa papa. No se compara para nada con el costo de producción, que está sobre los 32 mil pesos”, agrega Jimenez.

El vocero de los campesinos relata que le preocupa la migración de las familias campesinas a las ciudades en busca de mejores oportunidades.

“Esto viene ocurriendo, que dejan su parcela abandonada por la falta de rentabilidad pero que -aunque usualmente se da- esta vez se puede acelerar para buscar migrar a los centros urbanos donde posiblemente no vayan a tener muchas posibilidades”, dice Jimenez.

Los campesinos han hecho varias peticiones al Gobierno Nacional, las cuales -según Luis Alejandro- comenzarán una etapa de implementación de ayudas para la comercialización este mes de noviembre.

No alcanza a cubrir la totalidad de productores que están afectados y tiene un agravante y es que solo aplica para quienes van a vender a partir de este mes

04 de noviembre 2020 , 09:16 a. m.

Cientos de campesinos boyacenses que cultivan papa están vendiendo los bultos del producto en la carretera entre Bogotá y Tunja. Hay varios factores que los llevaron a echarse el bulto al hombro y comercializarlo a la orilla de la carretera.

Pero detrás de la falta de compradores y del bajo precio de la papa, hay cientos de familias que están dejando sus fincas abandonadas y migrando porque su producto no es rentable y las deudas solo aumentan.

Hay dos factores que han llevado a estos campesinos a una crisis que se hace más evidente con el pasar de los días.

Habíamos tenido precios bajos, pero no de la magnitud de ahora

“Desde septiembre se presentó una sobreoferta y el otro factor es que por la importación de papa precocida se presentó una caída en los precios muy fuerte, de las que hace años no se daba. Habíamos tenido precios bajos, pero no de la magnitud de ahora”, relata Luis Alejandro Jimenez, un campesino de la región.

El bulto de papa que usualmente cuesta 50 mil pesos ahora está en unos 8 mil pesos, “y eso si encuentra quien le compre esa papa. No se compara para nada con el costo de producción, que está sobre los 32 mil pesos”, agrega Jimenez.

El vocero de los campesinos relata que le preocupa la migración de las familias campesinas a las ciudades en busca de mejores oportunidades.

“Esto viene ocurriendo, que dejan su parcela abandonada por la falta de rentabilidad pero que -aunque usualmente se da- esta vez se puede acelerar para buscar migrar a los centros urbanos donde posiblemente no vayan a tener muchas posibilidades”, dice Jimenez.

Los campesinos han hecho varias peticiones al Gobierno Nacional, las cuales -según Luis Alejandro- comenzarán una etapa de implementación de ayudas para la comercialización este mes de noviembre.

No alcanza a cubrir la totalidad de productores que están afectados y tiene un agravante y es que solo aplica para quienes van a vender a partir de este mes

“Reconocemos que este es un buen aporte pero no es suficiente. No alcanza a cubrir la totalidad de productores que están afectados y tiene un agravante y es que solo aplica para quienes van a vender a partir de este mes. Para quienes vendieron en septiembre y octubre no aplica. Yo diría que los que vendieron esos meses son más de los 23.000 que podrían beneficiarse con este subsidio de comercialización”, indica.

Los campesinos le plantean hoy al Gobierno Nacional unas alternativas para que puedan mitigar las pérdidas de las cosechas anteriores.

“Planteamos unas medidas de choque que permitan manejar las deudas de los que ya tenían créditos y segundo, financiar a todo el mundo. Yo le planteaba al viceministro de Agricultura que le echen mano ya al fondo de solidaridad y que lo pongan a funcionar, no veo que esté funcionando”, enfatiza Luis Alejandro Jimenez.

Los campesinos están vendiendo sus cosechas de papa en las vías para evitar que se dañen y queden regadas en las fincas boyacenses.

“No queda más alternativa que mirar a ver quién le compra a uno. Se saca a vender para evitar que se deje regada en el predio porque se descompone y llegan los moscos y aparecen todos los problema fitosanitarios que le dañan a uno la tierra y el ambiente para las próximas cosechas. Es una situación complicada”, agrega el campesino.

De: El Tiempo

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