Venezuela, abatida por una crisis política y económica de larga data, está lejos de ser indiferente a la elección de Joe Biden como nuevo presidente electo de Estado Unidos, un país que es faro de la política exterior hemisférica y clave en visibilizar y promover acciones que buscan poner fin a los severos desafíos que enfrenta la nación sudamericana.

El resultado de las elecciones tendrá una influencia directa en el devenir político venezolano, concluyen analistas.

Desde hace un siglo, la explotación petrolera, la migración y asuntos culturales -como el deporte o el cine- llevaron a que Venezuela entendiese y se interesara en la democracia estadounidense, explica el experto en asuntos electorales y politólogo de la Universidad Rafael Urdaneta, Gustavo Adolfo Soto.

“Esas elecciones sí afectan [a Venezuela]. Representan el modelo democrático por excelencia, con un sistema de partidos muy fuerte y es visto como un modelo de vida política”, explica en conversación con la Voz de América.

“Las relaciones entre ambos países se remontan a sus tiempos independentistas”, especifica, y fueron notoriamente “fructíferas desde 1958, cuando Venezuela migró de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez a la democracia”.

La preponderancia de Estados Unidos se ratificó en enero de 2019, cuando la Casa Blanca fue la primera en reconocer a Juan Guaidó, presidente del Parlamento, como presidente interino de Venezuela, en detrimento de Nicolás Maduro.

Antonio Rodríguez Yturbe, analista político e historiador, refrenda que Venezuela está lejos de ser el eje central de la política exterior norteamericana, independientemente del cambio de gobierno en Washington, pero sí entra en juego al tasar su influencia en la inestabilidad del continente.

“La región latinoamericana tiene un factor de desajuste en Venezuela porque se ha convertido en el centro del narcotráfico internacional”, expone.

A su entender, la llegada de Biden significa la entrada de una gestión similar a la de Barack Obama con respecto a Cuba.

Soto, por su parte, resalta como un valor de Biden que es miembro del establishment político estadounidense, con 49 años de experiencia en este campo y conocedor de la clase obrera. Entre sus debilidades como candidato, subraya “su avanzada edad”, 77 años, y su eventual “desconexión con el voto joven”.

Matices, cambio y continuidad

Luis Angarita, experto en relaciones internacionales y profesor de la Universidad Central de Venezuela, cataloga como “importantísima” la elección presidencial en Estados Unidos para el país petrolero.

“La política venezolana y la crisis que vive desde hace dos años tiene como epicentro el reconocimiento de Estados Unidos a Guaidó y el desconocimiento de Maduro como figura presidencial”, argumenta a la Voz de América.

El dirigente socialista, quien ganó las elecciones de 2018 bajo acusaciones de ilegitimidad de sus opositores y buena parte del mundo occidental, con Estados Unidos a la cabeza, ha tenido una relación turbulenta con la Casa Blanca.

En oportunidades, Maduro ha deseado en público un acercamiento del más alto nivel con la administración de Trump, aunque le culpa frecuentemente de los males económicos de Venezuela por las sanciones. Las atribuye a un “bloqueo”.

Estados Unidos no tiene actualmente un vínculo diplomático con el heredero político de Hugo Chávez Frías, fallecido en 2013. No solo le desconoce como presidente, sino que lo acusó penalmente en marzo pasado por su presunta vinculación a una red de narcotráfico y lavado de activos.

El Departamento de Justicia estadounidense ofreció entonces $15 millones de dólares por información que derive en su captura. Maduro, en cambio, insiste en que desea retomar el diálogo y hacer una “reingeniería” de la relación.

Angarita pronostica que no habrá modificaciones en el respaldo a la democracia venezolana, por tratarse de una “causa bipartidista” en el Norte. Augura, por ejemplo, que la oficina de asuntos de Venezuela, liderada hoy por Elliott Abrams, continuará en funciones.

Prevé que la ausencia de Trump en la Casa Blanca afectará la prioridad que la comunidad internacional otorgará a Venezuela en su agenda.

El levantamiento de las sanciones se haría más complicado con Biden, pues toda orden ejecutiva de un presidente saliente solo puede modificarse con el voto de las dos terceras partes del Senado estadounidense, precisa.

Para Luis David Benavides, abogado de la Universidad Católica Andrés Bello, el triunfo de Biden, certifica que la política exterior tenderá a acudir a mecanismos diplomáticos “flexibles”, muy cercana a las posturas de las Naciones Unidas y la Unión Europea e incluso auspiciadora del diálogo.

Benavides valora que la llegada al poder del candidato demócrata representará un reto para Juan Guaidó y sus aliados, e incluso para la continuidad de la delegación diplomática opositora en Washington.

“Venezuela es un caso bipartidista. Tanto el partido demócrata como el republicano consideran que en Venezuela hay un gobierno dictatorial, que se violan los derechos humanos y se quiere un cambio, pero los mecanismos son distintos”, coincide con Angarita.

Soto, por su lado, dice que suele reaccionar con gracia cuando escucha a algún militante chavista expresando su preferencia hacia Biden.

“Se olvidan de que la gestión demócrata de Barack Obama [con Biden de vicepresidente] inició este proceso de sanciones contra Venezuela”, señala.

Sin embargo vaticina que el gobierno demócrata dará “continuidad” a su diplomacia hacia el ‘madurismo’, quizá con sus propios “matices”. El acuerdo tácito del bipartidismo estadounidense sobre Venezuela es garantía de ello, dice.

Eclipse interno

En las calles de Caracas, la capital, sale más a relucir la indiferencia que el interés por un posible cambio en la política exterior de EE.UU. con Venezuela.

El proceso electoral en Estados Unidos no aparecen en los estudios de opinión pública como un tema relevante para la mayoría de los venezolanos, revela Félix Seijas Junior, experto en sondeos y director de la firma Delphos.

La crisis económica es la principal preocupación de los ciudadanos e incluso predominan las menciones de la pandemia, más que por una inquietud sanitaria, por su efecto en las finanzas locales, detalla.

“Para un sector más informado, sí tiene relevancia la elección, porque sienten que la resolución del conflicto interno depende de manera importante del apoyo externo y, en particular, del de Estados Unidos”, acota Seijas, no obstante.

De: VOA Noticias

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